Ser una mamá joven

Salí embarazada a los 17 años, recién había terminado el colegio y estaba en el primer ciclo de mi carrera. La noticia dejó en shock a mi familia y para mí fue una etapa muy difícil. Aún me sentía una niña, no estaba lista para ser mamá.

Imagen Portada

Salí embarazada a los 17 años, recién había terminado el colegio y estaba en el primer ciclo de mi carrera. La noticia dejó en shock a mi familia y para mí fue una etapa muy difícil. Aún me sentía una niña, no estaba lista para ser mamá.

Mi embarazo fue muy solitario, no tenía ninguna amiga que estuviera pasando por lo mismo, con quien pudiera compartir mis dudas y temores. Además, era un tema delicado, del que no se hablaba con facilidad. Entonces, me enfoqué en mis estudios y fui a clases hasta el final, con mi panza enorme.

Recuerdo que cuando salía a la calle era el centro de todas las miradas, la gente me juzgaba sin conocer mi historia y eso me afectaba muchísimo. Quizá por ese motivo no tengo fotos embarazada, porque no disfruté el proceso. Las que tengo y guardo como oro son las de Maquita. Ella nació por cesárea, fue un procedimiento complicado y no pudimos tener ese primer contacto piel con piel.

Los meses siguientes tampoco fueron sencillos ya que pasé por una depresión posparto. Me daba miedo cargarla, cambiarle el pañal, sentía que podía hacerle daño. Eso también afectó mi lactancia: tenía abundante leche y veía que a veces se ahogaba. ¡Era desesperante! Tuve que empezar a recolectar mi leche y dársela de manera indirecta. Luego, me ayudé con la fórmula. Muchos me criticaron por hacer eso pero la conexión que quizá no pudimos desarrollar a través de la lactancia la creamos de otras maneras.

Con el tiempo y el apoyo de mi familia, superé la depresión y retomé mis estudios. Sabía que no podía dedicarme 100% al cuidado de mi hija y que debía centrarme en mi carrera para asegurarle un futuro. Así hemos salido adelante juntas y hoy nuestra relación es hermosa.

Creo que cada embarazo es una realidad distinta y no siempre tiene que ser maravilloso, es válido sentirse mal. Si acabas de salir embarazada y eres jovencita, confía en tu instinto y no creas en todo lo que se dice por ahí: no eres menos madre y no tienes que demostrarle nada a nadie, solo a ti misma. Por fijarnos en el resto dejamos de pensar en nosotras y en nuestro bebé, que es lo único que importa.

Si necesitas ayuda, mira al costado pero nunca te compares o sientas inferior. Hoy existen redes de mamás que te dan ese acompañamiento que yo no tuve y existe más apertura para hablar de este tema. ¡Tú puedes! ¡No estás sola!

 

¿Qué pasa si mi embarazo no es como lo soñé?

¡Compártelo con otras mamás que necesiten saberlo!

Comenta con la comunidad

Queremos saber tu experiencia, inicia sesión y cuéntanos.

0
    Tu cochecito de compras
    Tu carrito esta vacíoVolver a la tienda